lunes, 3 de febrero de 2014

Sobre los hábitos



Foto: P. Oyanguren

Hace unas semanas una lectora me preguntaba en los comentarios de este post, por mi propia experiencia a la hora de adquirir hábitos. La verdad es que hasta hace bien poco no era consciente de que modo exacto hacía las cosas. Las hacía, me funcionaban o no, pero no me tomaba el tiempo (que sinceramente tampoco lo tenía de lo acelerada que vivía) de pensar como lo lograba o no, es decir no me tomaba la molestia de ser consciente de como vivía mi vida. Estoy en fase de ser cada día un poco más observadora de mi propia vida, y en esa observación hoy he querido mirar un poquito más de cerca, más a la cara, a los “hábitos” y concretamente a “mis hábitos”. Cada vez que he querido cambiar alguno de ellos, madrugar, dejar los lácteos, escribir, ir a correr, etc…me he dado cuenta de que se han repetido una serie de pautas:

1.       ¿Por qué, para qué cambiar un hábito? O el deseo real de hacerlo, la motivación y mucho más que eso…
Yo creo que para empezar, sólo se puede cambiar y en este caso, un hábito, si de verdad, desde tu propio fondo, quieres hacerlo. Es decir si tienes la seguridad interna de que quieres hacerlo de verdad, que lo sientes y que en caso de no hacerlo te vas a quedar mal, o vas a estar continuamente sintiendo (muy diferente de pensando) que tienes que hacerlo, es decir que te importa, y mucho. En mi caso, esa sensación interna tiene que ser muy fuerte, una suerte de seguridad absoluta a la que no puedo ignorar. He probado dejarla arrinconada por unos días, pero ha vuelto lo que me demuestra que es importante. Una vez que por el motivo y la motivación que sea siento la necesidad y QUIERO hacerlo, me marco un compromiso.
2.       ¿Por dónde empezar? El compromiso
Lo ideal es hacerlo por escrito y a mano
Yo, nombre apellidos, me comprometo a….de tal fecha a tal fecha.
Yo a veces lo hago, otras tengo tan claro que es lo que necesito y quiero para mi vida, que me salto ese paso. Y luego toca pasar a la acción, porque las cosas se hacen haciéndolas.
3.       ¿Y luego cómo sigo? El desarrollo
*Dicen que son precisos 21 días para instaurar un hábito, otros hablan de 45 o incluso más. El objetivo al fin y al cabo es lograr que ese hábito que hasta el momento no es más que esporádico se convierta en algo natural, en un ritual, como el que podemos hacer por la mañana sin ser a penas conscientes (me levanto, me ducho, me visto, desayuno, me lavo los dientes y me voy a trabajar…por poner un ejemplo aunque no es por supuesto el que más me gusta).
*Lo ideal es hacer una tabla o ir marcando cada día si se ha conseguido el propósito planteado (madrugar por ejemplo). Si no se hace un día, no pasa nada. El riesgo estriba a partir del segundo y del tercer día. Ten por seguro que tienes posibilidades de caer de nuevo en la famosísima zona de confort. La tabla permite un seguimiento, una evaluación, o lo que es lo mismo hacernos conscientes de lo que vamos haciendo día a día, sin dejar que el día pase por delante sin ser realmente vivido. Los expertos aconsejan empezar de cero cuando se falla un día, yo no suelo ser tan dura conmigo misma, creo que un mínimo de flexibilidad es buena.
*Lo ideal es ir hábito por hábito para no saturarse. Y en eso, tengo que reconocer, que soy un verdadero desastre. Cuando me planteo cambiar lo hago por paquetes, y por supuesto a veces no puedo con todo. Soy incapaz de tomar un único hábito e instalarlo en mi vida. Pero es mi manera de funcionar, aunque por supuesto no la mejor.
*Lo ideal recompensarte por los logros conseguidos, celebrar los éxitos cosechados.
Es algo que nunca hacía, pero que estoy empezando a hacer, aunque sólo sea con meras palabras de ánimo.
* No hay secretos: constancia y fuerza de voluntad
¿Qué al principio no es fácil levantarse una hora antes? Por supuesto. Pero si te quedas en la cama y piensas en tu compromiso, en tu motivación, en lo que te ha llevado a poner el despertador antes, en lo que te pierdes si no te levantas, salvo que estés enfermo o hayas trasnochado mucho, un algo, te ayudará a poner un pie y luego el otro fuera de la cama.

¿Y tú, cómo te sueles plantear esto de los nuevos hábitos?
Feliz comienzo de semana!!!


Y en el club de lectura de Km0personal, hemos empezado con la 1era lectura: tus zonas erroneas de Wayne W. Dyer. ¿Te apuntas?

2 comentarios:

  1. Que buenos tips das para el tema de los hábitos. Yo la verdad nunca he pensando en ello y sí que tengo más de uno... Me pondré en la tarea, no lo dudes y ya te contaré a ver si puedo sacar algo tan chulo como tu experiencia.

    Un abrazo

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    1. las cosas se hacen haciéndolas, no hay truco...mil gracias por compartir Diana! Besos. Vir

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