jueves, 27 de junio de 2013

Experiencia de Km0personal con Borja Vilaseca




Una de las entrevistas más inesperadas. Solicito a muchas personas participar en esta sección, pero por supuesto no todas se prestan por diferentes motivos, responden excusándose, o simplemente rechazan la propuesta en silencio. Hoy tengo, tenemos el privilegio de contar con la participación de Borja Vilaseca en Experiencias de Km0personal. Descubrí a Borja en el aeropuerto de Barcelona, cuando haciendo tiempo entre libros, descubrí “El principito se pone la corbata”. Despúes de unos años de profundo ajetreo conciliando maternidad con un cargo de dirección, releyendo ese libro volví en cierto modo a poner parte de mi pensamiento en su sitio. Esa forma de ver, de sentir y de pensar la vida, que a un lado había dejado postergada, limitándome sólo a sobrevivir desde el presente, sin preguntas, sin respuestas. Desde entonces, Borja ha sido y es un referente. Y ahora con su participación, con su historia, aún más. Te dejo con sus respuestas. Te dejo con el periodista, escritor, emprendedor, conferenciante. Te dejo con una gran persona.
Las 10 preguntas:
1. *El despertar: crisis o visualización. Se puede empezar un km0personal por muchos motivos. La vida suele dar señales, en un principio sibilinas, pero que a menudo pasan desapercibidas a ojos de muchos. Por ese motivo, la vida se ve en la obligación a veces, de ponernos frente a frente con una crisis sea del tipo que sea, para evolucionar, cambiar, y optar por un nuevo camino. Otras personas sin embargo evolucionan sin crisis, en armonía. ¿Cómo te sucedió a ti? ¿Cómo supiste que algo tenías que cambiar?
* Después de varios años tratando de llenar el profundo vacío
existencial que sentía en mi interior, a los 19 viví mi “annus
horribilis”. La vida me hizo despertar a hostias… Me dejó la novieta de
la que estaba obsesivamente enamorado, dejándome como recuerdo la
“Mononucleosis”. Me atropelló un coche yendo en moto.
No llevaba el casco
atado y mi cabeza golpeó violentamente contra el asfalto. Estoy vivo de
milagro. Un grupo de skins me pegó una paliza, acabando en urgencias del
hospital. Estampé el coche de mi madre, convirtiéndolo en siniestro
total. Y justo entonces, con la cara desfigurada y el alma atormentada,
tras varios meses recuperándome de mis heridas en la cama y reflexionando
acerca del cauce que había tomado mi vida, decidí salirme del camino
trillado, empezando a buscar una manera alternativa de pensar y de vivir.
Lo que no sabía era que en realidad había empezado a buscarme a mí mismo.
Fue entonces cuando tomé las riendas de mi vida.

2. *El desierto, la búsqueda. Es el proceso, la parte de transformación que a menudo queda oculta: experimentando, leyendo, creciendo, volviendo a nuestro ser, siendo más natural, simplificando, llegando a la raíz. A veces solo, o a solas. Perdido y en crisis. ¿Qué recuerdos tienes de lo vivido?
* Tras romper con mi burbuja social, me encerré en mí mismo durante
años. La soledad, la lectura y la escritura se convirtieron en mis nuevos
amigos. Me había comprometido con encontrar el sentido de mi vida. Lo
único que sabía es que había venido a ser escritor. Terminé mi primera
novela con 20 años. Hablaba, como no, de mi propio viaje vital. Y la
reescribí durante siete años. Mientras, estudiaba la licenciatura de
Periodismo y trabajaba de lo que fuera para poder viajar solo por el
mundo. Me pasé cuatro años leyendo y estudiando a todos los psicólogos
humanistas y filósofos existencialistas. Y también devorando a los
clásicos. La novela es, junto con el cine, la forma de arte que más me
fascina... Y cada verano me cogía la mochila, yéndome de voluntario a
Lourdes, Nicaragua e India o viajando por África, Asia y América Latina.
A los 24 años siendo ateo militante, conocí el Eneagrama, una herramienta de autoconocimiento
que significó un punto de inflexión en mi búsqueda. A partir de entonces
comenzó mi verdadero viaje espiritual, adentrándome en la denominada
"Filosofía Perenne". De la mano de Lao Tsé, Buda, Sócrates y Jesús de
Nazaret llegué hasta Osho, Krisnamurti, Anthony de Mello y finalmente, a
Gerardo Schmedling. Por el camino, fundé "Rarolandia", un grupo de
chavales buscadores, curiosos y ávidos de conocimiento, que nos reuníamos
cada fin de semana en casa de mis padres, cuando estos se iban fuera de
Barcelona. A pesar del tormento, recuerdo estos años de formación
autodidacta como algunos de los mejores de toda mi vida.

3. *El “declic”, el punto de inflexión. Y llega un día en que todo tiene sentido, se hace la luz. No tenemos por qué haber vivido una experiencia paranormal, ni habernos sentido iluminados.  Una señal más fuerte brilla y entonces sabemos qué lugar ocupar en el mundo, y entonces todas las piezas encajan en el puzzle. Hay personas que lo encuentran a través del eneagrama, la PNL, el reiki, la meditación, la nutrición, la maternidad… ¿Cuál fue tu punto de inflexión personal?
* Fueron precisamente las enseñanzas de Gerardo Schmedling las que me
llevaron a la experiencia del "despertar". Tenía 25 años y por fin sabía
quien verdaderamente era y cuál era el propósito de mi vida: democratizar
la sabiduría, haciendo accesible el conocimiento que nos permite ser
libres para seguir nuestro propio camino en la vida. Mi punto de inflexión
sucedió el 19 de marzo de 2006. Nunca lo olvidaré. Estaba tumbado en la
cama, cansado y poseído por la ira. De pronto miré mi mesilla de noche y
me acordé de un texto que había imprimido meses atrás, y que seguía
intacto junto a mi cama. Se llamaba “La Aceptología. La ciencia que nos
libera del sufrimiento”, de Gerardo Schmedling. Era la transcripción de un
curso que había impartido en el año 2000 en Calí, Colombia. Lo cogí con
escepticismo y vehemencia, y comencé a leer. Tras mucho refunfuñar y
demonizar lo que aquel hombre decía, poco a poco el fuego que sentía en
mis entrañas se fue apaciguando. Y dos horas y media más tarde, sobre las
2 de la madrugada, de pronto desaparecí. Una corriente de luz, paz y
sabiduría emergió desde adentro y se elevó por toda mi columna, hasta
traspasar los límites de mi propia mente. Me fundí con el momento. No
había ni rastro de Borja Vilaseca. Ni rastro de su pasado ni de su futuro.
No había nada. El experimentador se convirtió en la experiencia que
acababa de experimentar. Ahí sólo había felicidad, paz y amor. Y este
estado de consciencia se prologó durante un mes y medio. Lentamente, volví
a identificarme con mi ego, volviendo finalmente a mi estado ordinario de
consciencia. Sin embargo, la huella que aquella experiencia dejó en mi
corazón me acompaña desde entonces. Fue un antes y un después. Si bien la
vida seguía igual, algo “en mí” había cambiado completamente. Y así fue
como de pronto cambió todo lo demás. A los 25 años dejé de existir y
empecé a vivir.

4. * ¿Diferencia entre sexos? Crees que existe alguna diferencia entre hombre-mujer a la hora de llevar a cabo el camino de km0personal?
* Por mi experiencia impartiendo cursos de Eneagrama, he verificado que
las mujeres están mucho más abiertas y receptivas a adentrarse en este
viaje de autoconocimiento. Ahora mismo son mayoría. Eso sí, también es
cierto que, en general, cuando un hombre entra lo hace más motivado y
comprometido.
5 preguntas breves
5*un maestro/una persona
 El filósofo colombiano Gerardo Schmedling
6*un lema
La vida es maravillosa cuando te liberas de la esclavitud de la mente
7*un consejo personal
Inspira a través de tu propio ejemplo
8*un hábito
Pedir disculpas cuando me equivoco y aprender de mis errores,
cuestionando permanentemente aquellas creencias que me impiden disfrutar
plenamente de la vida.
9*un libro
 La libertad primera y última, de Jiddu Krishnamurti
10 Y la última, reservada para algo que quieras decir (o callar) y no se haya tratado.
Por favor, no os creáis nada de lo que leáis en esta entrevista;
verificad esta información a través de vuestra propia experiencia
personal.
Más información sobre Borja aquí
Podéis adquirir todos sus libros aquí

3 comentarios:

  1. Feliz verano.
    Yo me pondré al día en la lectura de tu blog.

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Perfecto. nos vemos muy pronto de nuevo. Feliz verano para ti tambien. un abrazo. Virginia

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