viernes, 17 de mayo de 2013

Sobre el arte de bendecir




Del libro Los secretos de la mente millonaria (post dedicado la próxima semana) una frase de la filosofía Huna me encantó: “Bendice aquello que quieras”.
Curioso porque tengo la palabra bendición muy vinculada con la iglesia, con los sacerdotes., como que no resonaba mucho en mí. Sin embargo, los ejemplos que ofrecían en el libro me gustaron: si ves una casa bonita, bendícela y también a su dueño, si ves un cuerpo hermoso, bendícelo y también a su dueño, si te gustaría parecerte a alguien por su talento, su fortuna, su…la lista es larga, bendice aquello que te gusta y también a su propietario. ¿Fácil, no? Ahora con el hábito del agradecimiento interiorizado, toca pasar a la bendición, que no deja de ser un agradecimiento pero en mi opinión con una carga energética superior.
Así que me he puesto a bendecir aquello que veo y me gusta, y a quienes admiro y me gustaría en cierto modo seguir su senda. Bendecir lo que me gusta, lo que quiero, pero sobre todo bendecir cuando siento una vocecita tenue gritar envidia, lo que dispara las alarmas, y me lleva a bendecir si cabe de forma más consciente, transformando de este modo la sensación agría por un bienestar profundo.
No cuesta nada, de verdad, así que prueba y luego me cuentas.
Feliz fin de semana!

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