lunes, 20 de mayo de 2013

Las cosas se hacen haciéndolas: desde la cocina hasta....




Del libro de José María Carrión: la mujer que quería buscar a Dios y no loencontraba, me quedaron muchas, muchísimas frases grabadas, algunas incluso se pasean sin permiso por mi mente a modo de recordatorio diario, lo que se agradece, porque bellas frases son. Entre ellas, se menciona la experiencia y de qué modo, nada existe para uno cuando sólo se tiene el conocimiento, cuando éste desacompañado de la práctica se halla. Creemos saber y no sabemos, tenemos sólo esa creencia, por el mero hecho de haberlo leído, de haberlo aprendido, pero nada igual a la experiencia vivida, a la práctica, a la acción. Podemos haber leído sobre meditación, pero hasta que uno no la experimenta, no puede llegar a gozar de esa sensación única y apaciguada en la que permanecen por unos breves instantes, el cuerpo, la mente, el alma.
Leo y leo, necesito leer porque entre líneas me reconozco, aprendo y crezco o creo crecer. Y creo porque sé que sin práctica no hay nada, y el libro se olvida, y las bellas frases mueren, y todo queda en un vago recuerdo olvidado, en una recóndita esquina de la memoria. Pues eso mismo me estaba pasando en la cocina. Ya el año pasado experimenté un giro impresionante cambiando por completo la composición de la despensa. Sin embargo sentía a medida que las semanas pasaban cómo últimamente me había instalado en una zona fácil, repitiendo platos, en una zona aburrida, desde la cual, alguien me pedía a gritos salir. Equipada estaba, varios libros de cocina innovadores, diferentes, mágicos. Los ingredientes disponibles. Y sin embargo, la rutina. Hasta que un día algo interior, una sensación incontrolada me dijo basta y me llevó, me obligó literalmente a ponerme, y nunca mejor dicho, manos a la masa. Y así en pocas horas, para que te hagas una idea cociné, todo casero por supuesto: puré de calabaza, zanahoria y jengibre, cuajadas, helado de chocolate, albóndigas de la abuela, sepia en tempura y torre tricolor de ensalada. Cuidé la elaboración y las raciones, disfruté con la presentación, y todos en casa me lo agradecieron. Fue un gran día, en el que sentí que sí era posible volver a salir de nuevo de la zona de confort, que no era tan difícil, que las cosas se hacen haciéndolas, como siempre me recuerda, Ella de 6 años, mi gran maestra. Y es que al final, todo estaba, el libro con las recetas, los utensilios, los ingredientes, pero yo faltaba, hasta que llegué con fuerzas renovadas, sintiendo en todo mi ser con una fe inquebrantable de que si era capaz, de que yo podía hacerlo.
Y ahora que siento haber dado un salto, hecho la vista atrás y me doy cuenta que el paso, un mero paso era, que no era para tanto, que no era nada. Y tanto tiempo sin embargo, bloqueada, parada, en la zona de confort.
Hoy en la cocina, pero mañana probablemente en tu trabajo, con su pareja, con su familia, con mi sueño, con tu sueño, con nuestra misión de vida, con…
Recuerda, un paso, y luego otro, pero con un solo paso ya empiezas a cambiar…
Porque las cosas se hacen haciéndolas
Feliz lunes, feliz comienzo de semana….

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