lunes, 29 de abril de 2013

Sobre los patrones mentales




Tu tienes, aunque no lo sepas, aunque no lo creas patrones mentales. Y yo tambien por supuesto. Todos tenemos patrones mentales, algunos conscientes pero la gran mayoría inconscientes. Estos últimos son por supuesto  los más difíciles de cambiar porque a menudo no reparamos en ellos, limitándonos a decir, yo soy así, yo pienso así, sin llegar a cuestionarlos. Los patrones se crean a menudo en la infancia influenciados por lo que veíamos, lo que oíamos y lo que vivíamos en todos los temas que se te puedan ocurrir: amor, dinero, sexo, alimentación, educación, talento... Los patrones son en cierto modo un programa informático anclado en el ordenador interior que todos llevamos y que podemos borrar y reemplazar si así lo deseamos siempre y cuando por supuesto tomemos primero conciencia de que lo tenemos, comprendamos de qué modo nos está afectando, lo disociemos de nuestra persona (algo que por ejemplo veíamos siempre de pequeños en nuestra madre) y nos reprogramemos.

Por todos estos motivos, por mucho que queramos cambiar lo de fuera, por ejemplo hacer cursos para aprender inglés, si en la infancia se quedó grabado el patrón “es un inútil para los idiomas” difícilmente podremos aprenderlo. Ídem para el tema del dinero: por muchos cursos sobre inversiones y asuntos financieros que hagamos, primará y todo se basará en el concepto o pensamiento-emoción arraigados que tengamos nosotros sobre el dinero, ambos anclados en nosotros durante nuestra infancia.
En estas ando ahora, con los patrones mentales que me impiden ser y dar lo mejor de mí misma. Ardua tarea lo reconozco. Camino sembrado de dudas, donde la autoobservación es clave y la metodología para el cambio variopinta.
Por eso y volviendo al tema de la alimentación de la semana pasada, cuando alguien dice el pan engorda, no tengo muy claro si es el propio pan o la creencia (heredada) que tiene esa persona al comerlo lo que realmente engorda.
Y para terminar dos frases que me encantan de T.Harv.Ecker:
“Tu carácter, tu forma de pensar y tus creencias constituyen una parte fundamental de lo que determina el nivel de prosperidad.” (y cualquier otro nivel añado yo)
“El verdadero problema no puede cambiarse en el mundo físico sino únicamente en los mundos mental, emocional y espiritual.”
Feliz comienzo de semana!!!!

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