viernes, 26 de abril de 2013

Alimentación y enfermedad: punto de vista...





Y no estoy hablando de ingestas desproporcionadas de alimentos que pueden generar obesidad y otras enfermedades, sino de un consumo medio razonable de alimentos que muy lentamente y sobre todo sin intuirlo deteriora el organismo. En la red este tema se aborda ampliamente, sobre todo en casos de cáncer, diabetes y otras enfermedades dichas crónicas. Me encanta el modo en que James Redfield aborda esta cuestión y lo quiero compartir contigo, retomando algunas de sus ideas y completándolas con las mías.

“Todo lo que introducimos en nuestro cuerpo en calidad de alimento afecta a nuestro estado vibracional: hay alimentos que incrementan nuestra energía y nuestra vibración y otros que la disminuyen. Toda enfermedad es una disminución de la energía vibracional, y cuando ésta llega a cierto nivel, existen fuerzas naturales en el mundo destinadas a desincorporeizar nuestros cuerpos.Cuando muere un ser vivo, las células de su cuerpo pierden en el acto su vibración y se vuelven químicamente muy ácidas. Este estado ácido es la señal para los microbios del mundo que ha llegado el momento de descomponer el tejido muerto en cuestión. Cuando, nuestros cuerpos pierden energía debido a los alimentos que comemos, nos volvemos susceptibles de contraer enfermedades. Al ingerir comida, ésta se metaboliza y deja unos restos que pueden ser de naturaleza ácida o alcalina según el alimento. Los restos alcalinos son eliminados fácilmente por el cuerpo con poca energía, los ácidos son difíciles de eliminar y quedan almacenados en estado sólido en órganos y tejidos, bajo formas cristalinas de baja vibración que crean obstáculos o rupturas bruscas en los niveles vibratorios de nuestras células. Cuantos más desechos ácidos se almacenan, más ácidos se vuelven nuestros tejidos, y entonces aparece algún microbio que percibe todo ese ácido y actúa descomponiéndolo.
Cuando muere un organismo, su cuerpo experimenta una inmediata transformación a un estado altamente ácido y los microbios lo descomponen con rapidez, si cuando estamos vivos nos asemejamos a ese estado ácido, que es el propio de los organismos muertos, entonces nos vemos obligados a sufrir el ataque de los microbios. Todas las enfermedades son resultado de algún ataque de ese género. La teoría del PH corporal coincide con esto. De ahí que lo que comamos nos predisponga directamente a la enfermedad, ya que los alimentos pueden hacer descender nuestro nivel vibracional hasta un punto en que las fuerzas de la naturaleza inicien el proceso de retorno de nuestros cuerpos a la tierra. Los microbios sólo cumplen su función: la verdadera causa de la enfermedad son las dietas causantes de un entorno ácido. Siempre nos hemos preguntado por qué hay personas que estando expuestas a los mismos microbios que otras no contraen una enfermedad. La diferencia estriba en el entorno o medio” ambiente intracorporal.

El matiz que incorporo es que por supuesto nuestro pensamiento juega también un papel fundamental: pensamiento y creencias que modelan nuestro insconsciente predisponiendo nuestro cuerpo. O lo que es lo mismo el patrón mental (próximo post dedicado a este tema) asociado a la alimentación y enfermedad.

Para terminar, os dejo con un post de David Topi que me encanta, en el que menciona las 64 reglas sobre comida y alimentación a partir de un libro americano “Food Rules, an eater’s manual” de Michael Pollan
Espero que a lo largo de esta semana hayas aprendido algo, te haya resonado algo, haya variado tu mirada sobre lo que ingieres. ¿Me cuentas tu experiencia?
Feliz fin de semana

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