miércoles, 27 de marzo de 2013

Entre renglones con Jean Slatter: pon el cielo a trabajar




Este libro es un regalo. Corto y ameno, práctico y muy divertido, como debería ser la vida.
Me encanta la idea de estar rodeada de expertos espirituales que sólo esperan a que les pidamos ayuda, y que esperan y siguen esperando y a veces se desesperan porque no pedimos, porque se nos olvida pedir. La autora diferencia la Oficina de empleo para trabajos temporales (asistente espiritual en buscar empleos, profesor espiritual de oratoria, ayudante espiritual tareas escolares, mecánico espiritual, etc) y los grupos de trabajo para proyectos a largo plazo (Grupo de trabajo para la alegría, Grupo de vacaciones espiritual, Grupo salud, Grupo trabajo por cuenta ajena, etc…) y lo divertido es que no hay límites salvo los que quiera poner tu propia imaginación.
Son 7 los pasos para contratar un grupo de trabajo, pasos que la autora detalla de forma muy práctica invitando al lector a pasar a la acción sin demora.
En palabras de la autora: “Este libro te brinda una nueva perspectiva de tu naturaleza divina y una nueva conciencia de la estimulante relación personal que tienes con el espíritu.
Vuelve a descubrir tus sueños olvidados y escribe un guión emocionante para tu vida.
Pide el bien superior para todo lo que tenga que ver con tus intereses, dejando que tus asistentes celestiales se ocupen de los detalles. Confía en el orden divino. Disfruta del proceso y recuerda que tu vida es una labor en constante evolución.”
Simplemente imprescindible, pura magia y diversión
A disfrutar toca, a divertirse hoy más que nunca, a pedir lo que necesitamos dejando queja a un lado, agradeciendo todo lo que tenemos, agradeciendo todo lo que somos….mucho más de lo que pensamos.
Feliz lectura!!! Y mi agradecimiento a la persona que me dejó este regalo en mi buzón!!!!
Más información sobre la autora aquí
Puedes adquirir el libro aquí

lunes, 25 de marzo de 2013

La carta de perdón




Somos emoción, vibración, frecuencia, sentimiento. Somos ondas más o menos densas. Somos palabras y hechos, ambos cargados de emoción, cargados de energía.
Sentía como poco a poco mis hombros pesaban y decidí pararme para saber lo que ocurría. La mochila que llevaba se había ido llenando sin solicitar permiso alguno. Cuando la abrí, mi primera reacción fue cerrarla. No quería ver lo que en ella había. Había corrido tanto, con tanta prisa, con tantas tareas pendientes que no me había concienciado de lo que llevaba atrás. Mas ahora, siendo el peso tan real, la necesidad de parar, unida a la voluntad de remediar el problema, me llevaban a enfrentarme con la cruda realidad: incertidumbre, exigencia, perfeccionismo, impaciencia, perdida de nervios, enfados, necesidad de reconocimiento social, odiosas comparaciones, poder de la imagen, poder de terceros…o lo que es lo mismo MIEDO.
Queriendo buscar una solución, me lancé a la aventura de poner palabras a lo sentido. Me lancé desnuda a la carta de perdón. Necesitaba reconciliarme con mi persona, pedirme perdón por escrito, ser objetiva y sincera. Observarme y saber y reconocer todos los aspectos que me desagradaban. Reconocerlos, nombrarlos para luego después agradecerles los servicios prestados, abrazarlos para aceptarlos, y transformarlos para dejarlos marchar, dejando lo viejo a un lado, dejando sitio para lo nuevo.
No fue fácil, pero me armé de valor y aunque revuelta pude terminarla. La releí en voz alta dos veces y luego, en la fría mañana invernal, salí al balcón para quemarla. Recuerdo como ardían y se consumían las palabras, como se transformaban en ceniza. Y sobre todo, entre las llamas que veía, recuerdo como sentía el aire frio en mí, llevándoselo todo allá donde fuese necesario. Pero ya no conmigo. El aire transformador y creador de nuevas ideas, el aire transformador me indicaba un nuevo camino a seguir y yo aceptaba la invitación con gusto. Otras cartas de perdón vendrían pero ninguna igualaría la emoción sentida con la primera. Y ya perdonada, ya aceptada, ya con menos miedos, no quedaba más remedio que seguir dando pasos, seguir avanzando, seguir caminando, seguir en el proceso, seguir más llena, más entera, más persona, más consciente, más despierta, más en vida, más conmigo, más contigo…
Nada como empezar la semana reconciliándose con uno mismo.  Si todavía no lo has hecho, tomate algo de tiempo, lo agradecerás.
Feliz lunes, feliz comienzo de semana!

viernes, 22 de marzo de 2013

Balance del mes: nº 15




Echo la vista atrás y así como hace un año, cada mes notaba cambios y más cambios, novedades y evoluciones (ver sección Km0personal de un vistazo), ahora en cada balance aunque sé que avanzo, el cambio es más sutil porque principalmente interno. Más consciente en todos los sentidos, más auto observadora y observadora también. Necesidad de estar a solas, de estar en casa, necesidad de introspección, de silencio. Necesidad de meditar por pura necesidad, y no porque en la lista figure. Necesidad de escribir por el placer de escribir, necesidad de conocerme, de perdonarme, de recuperar a la niña que fui, que sigo siendo (nada para esto como pasar días de vacaciones con los peques, viviendo y sintiendo con ellos, disfrutando de su presencia y de su concepción de la vida). Necesidad de cortar con el inconsciente colectivo. Necesidad de agradecer a diario el privilegio, el regalo de tener tiempo para mí, tiempo para querer, tiempo para vivir, de agradecer el hecho de tener las necesidades básicas cubiertas y sentir además que cada día, necesito menos para ser más. Aprender a confiar, a tener fe, a sentir con el corazón, a pensar con el corazón, a vivir y a entender con el corazón. Sentir el aumento de vibración, y su respectiva bajada, aprender a controlar la frecuencia, mantenerla, expandirla, compartirla. En estas estoy, sigo avanzando...
¿Y tú como vas, cómo avanzas, sigues ahí?

miércoles, 20 de marzo de 2013

Entre renglones con Mabel Katz: el camino más fácil




Si llevas un tiempo caminando conmigo, hablar de ho’oponopono no te resultará extraño, ya que lo he mencionado en varias ocasiones. Sin embargo tenía pendiente este pequeño tesoro sacando como principal conclusión que siempre se aprende algo, que todo libro tiene un mensaje encerrado para cada uno, si uno quiere leerlo por supuesto, si verlo quiere. Mabel aborda la cuestión de los problemas, del dinero, de la fe, de los miedos, del amor para terminar concluyendo con cuál es el camino más fácil. Me quedo con el recordatorio del agradecimiento, del cero expectativas, del 100% de responsabilidad lo que facilita mucho la vida, porque todo depende de ti (de forma consciente e inconsciente por supuesto), de la herramienta “llave de la luz” para borrar memorias y programas que ya no sirven, que en desuso han caído.


Para los niños Mabel tiene una versión especial que es una delicia y que te aconsejo.
Más información sobre ella, su obra y sus cursos, aquí.
Feliz miércoles, feliz lectura.

lunes, 18 de marzo de 2013

Hoy toca empezar la semana sonriendo....


...y pensando que nosotros tambien podemos mejorar un poquito este mundo.
Feliz corto, muy corto, sólo 1,32 minutos, una pequeña delicia.
Feliz comienzo de semana.

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Has dejado tú tambien de correr?




Y llega un día en que….
Yo pierdo mi trabajo (o tengo un ere)
Tú tienes un cáncer
El pierde a su mejor amiga
Ella se enamora de otra persona
Nosotros tenemos una depresión
Vosotros tenéis un accidente
Ellos se divorcian
Como corriamos, y no dejabamos de correr, algo, alguien, ajenos o no tanto a nosotros, ya no nos invitan a parar, ya no nos sugieren dejar de correr y calmar el paso. Ahora nos OBLIGAN a parar, a dejar de correr. A mirar y observar, a comprender, a intuir, a sentir, a saber lo que hay, quien soy, porque soy y para qué soy. Y en esa fase de decaimiento, de desaliento, de incomprensión inicial absoluta, nace algo. Apenas se percibe pero con el paso del tiempo, va tomando forma de luz y nos invita a ver la vida de un modo diferente. Nos invita a preocuparnos más por nuestro interior, por nuestro silencio, por nuestra misión, por nuestro cuerpo, por nuestro alrededor, por nuestro cielo y nuestra tierra, por nuestra alimentación, por nuestra salud y bienestar, por nuestra educación, por el sentido de vivir. Y un día empezamos a despertar, con miedo por lo harto desconocido que resulta todo, pero despertamos. Cada uno a su ritmo, cada uno con su propia verdad, con sus experiencias, con lo vivido y con todo lo que ha resonado en su interior y le ha llevado a iniciar sus primeros pasos hacía la luz.
Entonces ya no es necesario correr, ya no. Y echando la vista atrás entendemos la lección, entendemos los motivos de aquel supuesto fracaso, de aquella pérdida, de aquel dolor cuyo único objetivo era transformarte, transformarme, transformarnos.
¿No te das cuenta de que últimamente  –por la crisis o por el cambio consciente o por el motivo que quieras que sea- somos cada vez más los que corremos menos, los que más tiempo disponemos para nosotros? Otro tema, que será objeto de post, es lo que cada uno hace de ese tiempo, pero por hoy basta....si has empezado a dejar de correr, ya has dado el primer paso que no es poco.
Feliz fin de semana