miércoles, 23 de enero de 2013

Entre renglones con James Redfield: la décima revelación




Un libro en mi propia estantería ya leído, porque subrayado: 1996 en la primera página, es decir hace 17 años  Sólo ahora reconozco y comprendo que no entendí ABSOLUTAMENTE NADA de lo que leí. Acababa de terminar las nueve revelaciones que me cautivó, del que tomé lo que en aquel momento necesitaba (sobre todo curar mal de amores), y cuando se publicó la décima revelación me precipité y lo adquirí en la primera librería, buscando más respuestas, más soluciones. Hoy releyéndolo todo es más claro, más nítido, aunque me sorprende que por aquel entonces el autor ya mencionase la unión de dos dimensiones, relatase el modo en que dicha unión se materializa. Entre otras cosas la décima revelación habla de:
*conservar el optimismo y permanecer despiertos,
*de aprender a identificar y a creer en nuestras intuiciones
* de clarificar la naturaleza de las intuiciones, mantenerlas en la mente, y ver el camino sincronizado de un modo más pleno
*de mirar en el interior buscando una conexión más alta de energía, buscando el propósito original para el cual nacimos
*de recordar lo que ya conocimos en la otra vida y hacer de ello un conocimiento consciente en la tierra.
*de la fuerza de las intuiciones y del aumento de la vibración para cambiar de dimensión
Me ha encantado en particular, este párrafo sobre el miedo:
El miedo puede conducirnos a una espantosa autoprotección, a luchar por conservar nuestra posición de dominio, a robar la energía de los demás y resistirnos continuamente al cambio y a la evolución, indiferentes a toda información nueva y positiva que pudiera sernos de utilidad.
Toda persona nace con un proyecto positivo que trata de aportar al mundo físico algo más del conocimiento contenido en la otra vida. El proceso histórico ha sido un largo despertar. Cuando nacemos al mundo físico nos enfrentamos al problema de la pérdida de la conciencia y de la necesidad de socialización e instrucción a fin de integrarnos en la realidad cultural del momento. Después de pasar por ello, todo lo que podemos recordar son esos presentimientos, esas intuiciones, que nos empujan a hacer cosas. Pero nos vemos obligados constantemente a luchar contra el Miedo. A menudo éste es tan grande que no conseguimos llevar a cabo nuestra intención originaria, o terminamos corrompiéndola. Pero todos nosotros, absolutamente todos, llegamos al mundo con la mejor de las intenciones.

En definitiva y valga la redundancia, un libro revelador, que invita a recorrer posteriormente los secretos ocultos tras la undécima y duodécima revelaciones.
Puedes adquirir el libro aquí.

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