viernes, 16 de noviembre de 2012

Vacaciones conscientes: poniendo en práctica los consejos de Lua.




Acabo de pasar 15 días de vacaciones con mis peques. Mis primeras vacaciones sin móvil laboral y sobre todo mis primeras vacaciones vividas con intención y propósito conscientes. Antes de leer el libro y como no sé por ahora, hacer las cosas de otra manera, idée y planifiqué con ellos un listado de posibles actividades a realizar fuera de casa en caso de buen o mal tiempo, y dentro de casa. Eso me dio confianza y tranquilidad y aumentó al mismo tiempo mi vibración que se contagió, que se pudo palpar, sentir, casi tocar, vibración que ellos me reflejaron en cada momento. En plena planificación previa, llegó Lua a mi vida, y con ella, las palabras mágicas: observar, no juzgar, non intervenir, confiar.
Y fue lo que empecé a hacer. Y solté. Y los días fluyeron ajenos a todo plan, a todo propósito. Y mis palabras sobraron. Y entonces empecé a vivir y a sentir, y a ser una con ellos. Probablemente nuestras vibraciones se estaban armonizando, equilibrando. Conectada con ellos, he sido mucho más sensible a todo lo que acontecía. Y del mismo modo cuando irrumpía un tercero, notaba como todo cambiaba, como la suma de energias modificaba el todo, distorsionaba las vibraciones, el equilibrio. Pero a diferencia de lo que hacía anteriormente, no he ofrecido resistencia, ni enfado, ni nerviosismo, sino que simplemente he tomado distancia, observando las situaciones, las circunstancias, las variaciones de dichas energías, me imagino fruto del cambio de vibraciones en función de las personas presentes.
Por decirlo de algún modo, estos días han sido para mí una suerte de prueba, de reto. A examen, frente a frente con mi propia sombra. Consciente de lo que supone esta etapa, consciente de que son, hoy más que nunca mi reflejo. Apenas rabietas, pocos enfrentamientos entre ellos, poca tele y poco consumismo (no me puedo creer que hayan estado tanto tiempo sin pronunciar la palabra comprar), mucha creatividad, mucha actividad al aire libre, muchas experiencias vividas, mucho aprendizaje para ellos, pero sobre todo para mi. -¿Y porque tengo que ir al cole me pregunta él, con 4 años, si aprendo tantas cosas contigo? Pillada frente a frente con mi propia incoherencia. Menos mal que ella, cerca de los 6 años, le replica:
-En el cole aprendemos unas cosas y con la ama otras. Y en el cole estamos con los amigos también.
-¿Y porque tengo que estar tantas horas en el cole, y tardas tanto en venir a buscarme? insiste....
Silencio. Tiene toda la razón.
Y precisamente con la vuelta al cole y con el corazón encogido, en silencio y muy dentro agradezco estos días vividos y todo lo  aprendido: he confiado en ellos, y sobre todo he aprendido a aceptarlos tal y como son. Pensaba que ya lo hacía, pero ahora totalmente consciente creo que he conseguido dar un paso más. Me alegro haberme dado cuenta, haber sido consciente, haberme convertido en una observadora de la situación, sin intervenir, confiando y propiciando de este modo los inevitables cambios.
Gracias maestros, gracias Lua, y a ti que me lees, si tienes la oportunidad, dedica el tiempo que puedas, 5 minutos, 1 hora, 1 día a estar de forma consciente con los mayores maestros que tenemos. Y sobre todo disfruta de ellos, son un verdadero tesoro! Feliz fin de semana!!!!

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