viernes, 28 de septiembre de 2012

De celebración, a cuestas con la alimentación.




El fin de semana pasado estuve de celebración cumpleañera. Tengo que reconocer que me encantan los cumpleaños, el mio en particular,  pero  también organizar y planificar el de los demás, sorprenderles. Me llena y reaviva a mi niña interior. En este caso, la celebración tuvo dos partes: una cena y una comida, en diferentes días, en diferentes restaurantes, con diferentes personas.  Sucede que por poco que me salga de mis hábitos alimenticios, mi cuerpo, acostumbrado a ingerir cosas "buenas" (energeticamente hablando), se resiente.
Conclusión de la celebración: tras la cena me dormí (probablemente mi aparato digestivo precisaba demasiada energía para dejarme parte de ella y poder disfrutar entonces de la velada); tras la comida, un bajón energético pudo conmigo, llevándome incluso a la orilla del malhumor. Eso sin contar que no pude terminar todo lo que tenía en el plato, ni yo, ni el resto de los que nos reunimos.
Y aún y todo: “¿Pero qué poco comes?” Lo que mi cuerpo necesita.
“Ya es que no quieres engordar!”. Ya es que no cuento en calorías, prefiero contar en energía y vibración, en lo que verdaderamente necesita mi cuerpo para funcionar correctamente, para dar lo mejor de si mismo y dármelo a mí.   (estas respuestas fueron mentales, yo me limité a sonreir....)
Y mientras tanto, interiormente burbujeaban las preguntas: ¿por qué esa obsesión con las calorías, con los menús cargados que pretenden tal vez justificarse con el precio que por ellos se pagan? ¿Por qué los segundos platos son única y exclusivamente en la gran mayoría de los restaurantes proteína animal? ¿Por qué tengo que recurrir a dos primeros y casi siempre alguno de ellos también incluye proteína animal? Y que conste que todavía no me considero una vegetariana, pero reconozco también que mi cuerpo ya no puede con la carne, y cada día menos con los excesos de mariscos y pescados, con los excesos en general. Todo esto para volver a la celebración del cumpleaños y concluir que tal vez no haya podido ni disfrutarla ni vivirla en el presente con mis cinco sentidos, ocupada en otros menesteres digestivos… 
Tomo pues nota para la siguiente…y por supuesto, asumo mi totalidad responsabilidad en lo ocurrido.
Feliz fin de semana!!!

2 comentarios:

  1. A mi también me gusta celebrar y por tanto las celebraciones, aunque he de confesar que en más de una ocasión también he sentido esa sensación de "no puedo más.." o mejor dicho "no quiero más.." En fin.. poco a poco el entorno aprende a respetar, se da cuenta de que algo está cambiando y aunque no comprenda muy bien que es lo acepta.

    Un abrazo y que sigas celebrando cada día :)

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  2. gracias por compartir Brisa. Seguiré celebrando por supuesto, todo es motivo de celebración, pero de forma màs consciente. No quiero volver a quedarme dormida y perderme parte de la vida...un abrazo. vir

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