viernes, 20 de julio de 2012

Pequeñas pautas para un gran día




Ayer tuve un sueño. Soñé que me tomaba el día de forma diferente, como si de un juego se tratase.
Dejé hablar a las personas con las que estuve, las escuché (fue entonces cuando me dí cuenta, de las tantísimas veces que corto a la gente, que no escucho, que no respeto, que pierdo energía). Conseguí en cierto modo que estas personas se sintieran importantes y yo  mucho más relajada por no tener que perder continuamente energía.
En la misma línea, no quise tener la razón, ni corregir, ni quise tampoco justificarme. Sacrifiqué en cierto modo la sensación de querer quedar por encima a la paz interior que conlleva el ceder, lo que no quiere tampoco decir que pasé a ser una persona con pocas luces.
Intenté ver sólo lo bueno de las personas, me preguntaba lo que cada una de ellas me tenía que aportar, su mensaje.  Me tomé menos en serio. Me reí. Me dediqué un momento para el silencio. Recordé a algunas personas lo muy importantes que eran en mi vida. Lo saben por supuesto, pero otra cosa es diferente es oírlo, y cuesta tampoco aportando tanto!!! Dije te quiero en voz alta. No critiqué, ni hice suposiciones.
Al final del día agradecí tanto lo que había sentido como bueno y malo a lo largo del día.
Y yo me pregunto, tan difícil es que el sueño sea realidad, para vivir así e integrar a diario estas pautas?
Creo que a fin de cuentas, todo es una cuestión de consciencia, de estar, de ser. De dejar a un lado las distracciones diarias que se nos ofrecen y optar por otro estilo de vida. Cada uno elige, de eso no me cabe ninguna duda. Yo creo que ya he elegido. ¿Y tú? Ahora sólo hace falta dejar de soñar y empezar a vivir.

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