lunes, 4 de junio de 2012

Lo que me hubiera gustado oir


Pronto, muy pronto, tu cuerpo cambiará. No me he cansado de repetirte nunca que nada es para siempre, que si algo somos, cambio somos. Poco queda de la niña que fuiste, aunque tu sigas queriendo ser la misma. Y en el fondo lo eres, pero diferente también. Todos somos y dejamos de ser, para ser otros, aunque en el fondo queramos ser los mismos, aunque pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. No te engañes. Hoy eres, estás, disfruta, vive, mañana ya serás otra. No lo olvides. Vendrán cambios, siempre cambios y tendrás que adaptarte. Y llegará un día, en el que tu cuerpo cambie y tal vez no te reconozcas y te rebeles.
No dejes nunca de quererte. Nadie mejor que tu para querer tu cuerpo, para quererte tal y como eres. Piensa que es pasajero, que todo requiere su tiempo, y que con el paso de éste te alegrarás de haber vivido el presente, de haber aceptado el cambio, la vida, el cambio de nuevo. Cambiará tu cuerpo y cada mes podrás renovarte. Piensa siempre en renovación de energía, en cambio energético, en vida nueva. Deshacerte de lo viejo para dar paso a lo nuevo, renovar células y glóbulos rojos. Renovar la vida por dentro, para ser otra por fuera. Nadie me lo explicó así, aunque sé que lo hicieron de la mejor de las maneras posibles; con amor verdadero, que es lo que cuenta, que es lo que queda. Pero me hubiera gustado oír una interpretación diferente para poder querer más lo inevitable, para aceptar su llegada cada mes como un regalo, como un verdadero don, más allá del don que supone dar vida, un milagro hecho realidad. Pero sé que tú ahora no piensas en dar vida, en ser creadora, aunque podrás serlo y vivirlo. Ahora tus necesidades son diferentes, tus anhelos otros y puedes tal vez interpretar este cambio como un freno. Yo lo viví así, y paralizó una parte de mi persona, de sus aspiraciones. Durante unos días cada mes dejaba de ser yo misma, para convertirme en mi peor enemiga. No quiero que esto ocurra y por ello, te dedico estas palabras, aunque queda tiempo, mucho, aunque este cambio todavía no te acecha a la vuelta de la esquina. Otros cambios vendrán, lo sé, y estaré a tu lado para vivirlos, para cogerte de la mano si lo necesitas, cuando lo necesites. Escucha a tu cuerpo, y cuando te pida descansar, ofrécele descanso, cuando quiera en cambio vivir intensamente, ofrécele experiencias, vida, fuerza. No me cansaré de repetirte que eres, que somos unas privilegiadas y que nunca, nunca debemos perder el sentimiento de sabernos pura energía, de sabernos eternas, de sabernos mágicas. Te lo explicaré antes de que llegue, y te lo recordaré cada mes. Serás una con tu cuerpo y vibrarás alto, muy alto. Lo sé.
Con todo mi amor, para alguien muy especial, para ti, por ser como eres.
Palabras de una madre a su hija.

Dedicadas a ti en especial, pero sobre todo a todas aquellas, y yo me incluyo, que pasamos todos los meses algunos días tristes, otros cansadas, otros nerviosas, otros hinchadas, otros descontentas con nuestro cuerpo.
Para recordarnos lo mágicas que somos, para perdonarnos, para querernos por lo que somos por cómo somos. Hoy y ahora.
Feliz comienzo de semana

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