miércoles, 2 de mayo de 2012

Entre renglones con Laurent Gounelle



Dos libros, dos novelas, que te llevan, que devoras porque escritos desde el corazón, porque fluyen.
El primero, El hombre que quería ser feliz, fruto de la experiencia personal del autor francés en Bali, el resultado de todo un proceso de despertar, de reencontrarse con lo mejor de su persona.
El segundo, No me iré sin decirte adónde voy, se introduce en el mundo de las relaciones personales, de la comunicación. El encuentro del protagonista en un momento crítico de su vida con una persona diferente, que le va marcando pruebas en su camino. Un relato que toma vida entre la magia de las calles de Paris, que te invita a descubrir la ciudad, a descubrirte a ti mismo.




Algunas frases que he recogido, pero hay tantas….
-Uno puede ver la vida sembrada de dificultades que evitar o como un vasto terreno de juego que ofrece en cada rincón una experiencia enriquecedora que llevarse.
-Las actitudes de los demás para conmigo estaban condicionadas por mi propio comportamiento. Era yo quien inducía sus reacciones.
-La gente sólo nos devuelve el reflejo de la forma en que les hablamos.
-Hay que aprender a manifestar los desacuerdos, a expresar los deseos, a afirmarse en la relación con los demás, y a comunicarse mejor.
-Si se decide seguir aprendiendo y evolucionando, uno sigue siendo joven. El cuerpo y la mente están íntimamente ligados.
-Para seguir con vida, basta con seguir en la vida, es decir, estar en movimiento, evolucionar.
-Continúa evolucionando, aprendiendo, descubriendo, y no te encierres en costumbres que anquilosan la mente, ni en la comodidad que te entumece con lo que ya sabes hacer.
-Abraza el universo de tu prójimo y se abrirá a ti.
-Intenta entender al otro antes de intentar ser comprendido

Puedes descubrir los libros de Laurent Gounelle, aquí
Una entrevista con el autor, aquí

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