viernes, 13 de abril de 2012

Tarde de cine con Lorax....

Tarde de cine con los peques. Una única película de animación en cartelera: Lorax, en búsqueda de la trúfula perdida.  El argumento: la película narra la complicada situación que atraviesa el medioambiente, con dos personajes antagónicos que simbolizan el bien y el mal; Lorax, que se comunica con los árboles y Once-ler, que quiere destruir la naturaleza.  Una fábula en contra de la sociedad industrializada que pone en constante peligro el equilibrio de la naturaleza….

Fuimos a verla y nos gustó a todos, aunque yo salí perpleja: la fábula no es tan fábula, sino en mi opinión, real. Personas que comen plástico (no vamos por mal camino), cuyo único propósito es el consumo, la diversión, una sociedad vigilada, una especie de Show de Truman infantil, una sociedad alejada de la naturaleza, una sociedad perdida pero inconsciente de serlo. En otras palabras, la verdad a la cara, pero sin que tal vez te des cuenta.
Echo la vista atrás y pienso en mi infancia en las películas y series que llenaron mis días frente al televisor: muchas lágrimas, y perdidas: Marco, Heidi, el Osito Misha, Banner y Flapi, etc. Las lágrimas dieron paso al combate, a la competición, a la rivalidad….yo me perdía entre tanta batalla y me refugié en los libros. Hoy vuelvo al televisor, muy a mi pesar. Acompaño a los peques en una parte de su ocio diario, no puede ser de otro modo, y me encuentro con otros planetas, otras constelaciones, portales que se abren a nuevas dimensiones, vórtices, desdoblamientos, poderes inusuales…he tomado como ejemplo a los gormiti y a las winx, pero hay donde elegir.
Todo esto para decir, que a medida que evoluciona la sociedad, el planeta, el universo, a medida que cambian las vibraciones, cambia también el contenido de la información, de la diversión. Y NADA, NADA ES AZAR!
Os invito a ver el Lorax, a tomar cierta distancia y a pensar que todo lo que la pantalla refleja, es real, es nuestra sociedad. Puede asustar, pero lo cierto, es que todavía estamos a tiempo de cambiarla.
Lo cierto es que el cambio empieza por ti, por mi. Porque tanto tu como yo, somos co-responsables de lo que está ocurriendo, y si queremos que cambien las cosas, tendremos que ser nosotros mismos el cambio.

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