lunes, 19 de marzo de 2012

Empecemos la semana con responsabilidad…



Dos anécdotas infantiles para empezar:

1.Sábado noche, tomando algo con los peques. Ella, 5 años, comiendo patatas y echándole kétchup. Le miro, me mira y me pide perdón. ¿Por qué me pides perdón, pregunto? ¿Por qué no tengo que comer tanto ketchup, qué es malo para mi cuerpo. ¿Y entonces a quien tienes que pedir perdón, vuelvo a preguntar? A mi cuerpo.
2.Hora de libros, él 3 años y medio no encuentra el libro que quiere leer. Se enfada, protesta, llora, y me dice: es por tu culpa ama que no encuentro el libro porque no lo has guardado. ¿De quién es el libro? ¿Quién tiene que guardarlo? En el parque, él de nuevo, me llama para que vea como hace una voltereta, no le puedo mirar, se cae. Se enfada, protesta, llora y me dice: es por tu culpa ama que me he caído porque no has mirado. ¿Quién estaba dando la voltereta, quién se ha caído?

Dos reflexiones para terminar:



*Soy responsable de mi misma: responsable de mi cuerpo en cuanto a los cuidados que recibe (alimentación, deporte, etc), responsable de mi mente en cuanto a los pensamientos que tengo, que creo. Cuando alguien me molesta, en realidad, esa persona no me ha molestado, sino que he hecho que yo me perturbe a mi misma porque no lo acepto como es. Responsable de la actitud que adopto respecto a las diferentes circunstancias externas que se me plantean. Ante un mismo hecho, yo reiré y él se enfadará. El hecho, la circunstancia externa es la misma, pero la reacción interna de cada persona, que sólo depende de esa persona, es diferente. Por lo tanto, soy yo quien elijo ponerme triste o contenta.
*Soy sólo responsable de mi misma, y no de los demás. Esto es incluso válido con nuestros hijos, ya que llega una edad en que emocional y espiritualmente ya no somos responsables de ellos, sino que son ellos quienes deben tomar las riendas de su propia responsabilidad.  Por ello, y aunque por momentos me duela mucho ver como otros sufren, sé que sólo les puedo  inspirar, sé que sólo les puedo dar ejemplo. La realidad es que son ellos quienes se tienen que motivar, quienes se tienen que ayudar.

Por lo tanto, nada como empezar la semana de forma responsable y consciente. ¿Te animas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario