jueves, 5 de enero de 2012

CARTA A LOS REYES MAGOS

Con la llegada de las fechas navideñas, la niña que fui escribió sus deseos en un trozo de papel, con la seguridad de que Baltasar me traería lo deseado. Pasaron los años, y no se equivocó.
Con el paso del tiempo, perdí esa sana costumbre y dejé a los deseos una parcela cada vez más pequeña en mi vida. Algunos días, cuando las prisas no me pueden, cuando la urgencia se detiene, y tengo unos breves minutos para vivir el ahora,  pienso en ellos. Me doy cuenta sin embargo de que no los tengo bien definidos, la duda me gana y me pregunto entonces lo que exactamente quiero. Eso sin contar, todos y cada uno de los pensamientos que irrumpen sin pedirme permiso,  de los cuales ni soy consciente. Y de este modo, voy pasando de tema a tema, de pensamiento a pensamiento, y mis deseos se pierden. Por todo ello, este año, he decidido retomar las buenas costumbres, un nuevo hábito. Voy a escribir mi carta a los reyes, mis deseos para el 2012, mis objetivos personales y profesionales. Creo que además de poner orden en mi cabeza, analizaré lo que verdaderamente quiero, y de forma consciente e inconsciente intuyo que llevaré la energía hacía lo anhelado. Muchos escritores y blogueros que sigo lo han probado con éxito. Yo estoy adentrándome en un nuevo camino y por lo tanto necesitaré dejar que el tiempo me dé de igual modo la razón.
Me pongo con la carta. Es curioso, hasta que no tomo la iniciativa, hasta que no paso a la acción, no me doy cuenta de la dificultad de saber lo que realmente quiero para mi vida. Aún y así, empiezo a escribir, me dejo llevar. Dejo que las ideas fluyan, que me elijan. Releo la carta. No he tardado mucho, no he tardado tanto y parece que lo tengo bastante claro. Me sorprende y al mismo tiempo, me invade una satisfacción difícil de expresar.  Dejo la carta en lugar seguro, al abrigo de miradas indiscretas. No quiero contar mis deseos en voz alta, perderían fuerza. No quiero compartirlos ni tan siquiera con los que más quiero, me perdería tal vez al contarlos. He dado el primer paso, he empezado a andar. Ahora queda recorrer el camino, pensando que el camino en sí, ya es un éxito. ¿Te animas a retomar las buenas costumbres, y escribes tu carta a los Reyes Magos?

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