viernes, 30 de diciembre de 2011

VOY A CORRER LA SAN SILVESTRE

Es una manera de terminar el año de forma diferente, de encontrarse en cierto modo con una misma. Llevo seis años sin correr, los mismos que llevo siendo madre. Tiempo escaso y obligaciones que se multiplican. Pero empiezo a ver la luz, empiezo a encontrarme de nuevo con mis parcelas de soledad, a encontrarme conmigo misma. Y sin saber muy bien los motivos, me apetece, el último día del año, correr 6 km por las calles que me ven día a día vivir y crecer.
Estoy entrenando, no mucho, todo sea dicho, pero sé que terminaré la carrera y que al finalizarla, me sentiré contenta, conmigo, con mi cuerpo. Un pequeño reto después de estar tantos años inactiva. Siempre he pensado que el que mucho corre, en cierto modo huye. Una huida de miedos, de obligaciones y responsabilidades. ¿Huir de uno mismo? Y sin embargo, aunque creo que lo que hoy menos necesito es precisamente huir, me apetece correr y sentir mis piernas, mis brazos, mi respiración. Dejar de pensar y estar en el ahora, escuchando mi cuerpo y sintiéndolo vivir. Al final, puede que los que corran, al mismo que tiempo que huyen, se reencuentran en otros caminos.

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